Demasiados senderos.

por chamlaty


Hace muchos años, un humilde ganadero chino perdió una oveja, y pidió a todos los vecinos que le ayudaran a encontrarla, incluido el sirviente de Zang Yi, un maestro muy famoso del lugar al que acudían cada año muchos estudiantes.

El maestro, le preguntó:

– ¿Tantas personas necesitas para encontrar la oveja?

– Sí, y muchas más… porque en la montaña hay muchos senderos, y no sé por cuál se habrá ido mi oveja…

El maestro asintió y se retiró. Esa misma noche regresaron todos después de una intensa búsqueda, y Zang Yi, salió presuroso a preguntar:

– ¿Y qué? ¿Encontraste la oveja?- le dijo a su vecino.

– No, que va… No la encontramos- respondió él, muy triste.

– ¿Y por qué no la encontrasteis?- preguntó de nuevo el maestro.

– Porque son demasiados senderos…Y uno conduce a otro. Imposible encontrar mi oveja.- respondió el hombre.

Desde ese instante, el sabio Zang Yi se mostró muy pensativo y hasta dejó de sonreír. No quería hablar con nadie. Solo estaba centrado en sus meditaciones.

Uno de sus discípulos, extrañado, acudió a ver a otro maestro para contarle lo que le pasaba a Zang Yi.

– No habla, ni sonríe…solo está pensando todo el día…

– Cuando hay demasiados senderos, un hombre no puede encontrar su oveja- respondió este sabio- Y cuando un estudiante se dedica a demasiadas cosas, pierde su ruta y malgasta su tiempo. Siendo discípulo del mejor maestro, usted parece que no aprende nada…

Moraleja: «Cuando en tu camino te dedicas a demasiadas cosas, puede que no encuentres lo que buscas».

(‘Demasiados senderos’ – Lie Zi)
Qué puedes trabajar con esta fábula oriental

En plena era de la multitarea y el exceso de información, esta fábula nos ayuda a entender varias cosas importantes que explican por qué hoy en día fracasamos en nuestros intentos de alcanzar un objetivo:

Demasiadas tareas, demasiados senderos…: Hoy en día nos dedicamos a muchísimas cosas al mismo tiempo. Estas tareas son como los senderos por donde el hombre que perdió a su oveja salió a buscarla. Eran tantos que ni con toda la ayuda de sus vecinos consiguió encontrar lo que buscaba. Cuando nos dispersamos y nuestro interés de pronto se multiplica, el verdadero objetivo se pierde entre cientos de senderos. Lo más normal es que no lo consigas encontrar.
Traza un buen esquema también en tu mente: Imagina que tu mente es como ese camino repleto de senderos. Para no perder el norte, deberás tener siempre muy claro cuál es el sendero principal y cuáles los senderos secundarios. El sabio, en esta fábula, se quedó serio y muy pensativo porque también recorrió sus senderos internos, los de su mente, y eso lleva mucho trabajo y concentración. Pero es necesario. De vez en cuando, pon en orden tus ideas: ¿cuáles son tus principales objetivos? ¿Qué senderos puedes recorrer para llegar a ellos? ¿Cuáles debes evitar para no perder el tiempo?

«Ante tanta información, a veces es necesario pararse a pensar cuál es el sendero principal y cuáles los secundarios»

 

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