Una vez, el bueno de Zeng Shen fue al distrito de Fei. Dio la casualidad que justo cuando él estaba allí, un hombre con su mismo nombre cometió un crimen. Entonces, alguien fue a casa de la madre de Zeng Shen y le dijo:
– Tu hijo ha cometido un crimen.
– ¡Imposible!- dijo ella- ¡Mi hijo jamás haría nada así!
Y la anciana siguió cosiendo.
Pero al día siguiente, otro vecino visitó a la mujer y le dijo:
– Siento mucho que tu Zeng Shen haya cometido ese crimen…
La anciana le miró impasible y siguió cosiendo, mientras pensaba ‘qué tonterías dicen algunos’. Pero al tercer día entró un vecino más y dijo:
– ¿Te enteraste ya de que Zeng Shen cometió un crimen?
La mujer entonces dejó lo que estaba haciendo y asustada, huyó de allí.
Moraleja: «No difundas rumores que no contrastaste, porque pueden hacer mucho daño»
¡Qué daño pueden llegar a hacer los rumores cuando son sostenidos por muchas personas! Antes de soltar ‘la noticia’ que nos llega, ¿por qué no la contrastamos?
El gran error de ‘deducir’ sin tener pruebas: Sospechar de algo sin pruebas puede llevarnos a cometer grandes errores que a su vez pueden tener graves repercusiones. Tal vez no seamos conscientes del tremendo daño que podemos llegar a hacer a otros a partir de un rumor. Cuántas más personas lo difundan, más poder tendrá ese rumor y más daño podrá hacer. De hecho, si te fijas, la madre de Zeng Shen al principio no creía en esa noticia, porque confiaba en su hijo. Pero ante el tercer hombre que le daba esa misma noticia, terminó creyéndola, aunque no era cierta.
«Acusar a alguien sin pruebas puede llevarnos a cometer grandes errores.»

