Pedro era un joven bastante listo y muy astuto, que usaba sin embargo la mentira y la picaresca para beneficiarse de la ingenuidad o la codicia de otros.
Un día, mientras descansaba bajo un pequeño árbol, se le ocurrió lo siguiente: pegar en las ramas todos los billetes que tenía.
– Haré que se crean que este árbol da dinero- pensó.
Pedro estuvo esperando un buen rato, hasta que vio aparecer por el camino a unos arrieros. Y estos, al ver el árbol lleno de billetes, se acercaron a preguntar.
– Muchacho, ¿qué clase de árbol es este?
– ¿No lo ven? Es el árbol del dinero… Lo vigilo por si alguien quiere llevarse sus frutos. Aunque, ya me cansé, la verdad, y he decidido venderlo.
– ¿Lo vendes? ¿Y cuánto cuesta?
– Cien pesos.
– Eso es mucho dinero- dijeron los arrieros- Te lo compramos por cincuenta.
– ¿Por cincuenta? ¡Ni hablar! Ten en cuenta que este árbol te dará todo el dinero que desees. Es una excelente inversión.
– Está bien, te lo compramos- dijeron los arrieros entonces.
– Pero dejen que le dé yo la primera sacudida. No tardará muchos días en dar de nuevo dinero. Y a partir de entonces, podrán conseguir lo que deseen.
Pedro sacudió el árbol y recogió todos los billetes que había pegado a las ramas. Después se guardó los cien pesos que los hombres le dieron a cambio del árbol y se fue bien rápido de allí. Con los bolsillos bien cargaditos de dinero.
Cuidado con los engaños: En realidad, en el cuento de ‘Pedro y el árbol del dinero’, pocos hubieran creído la historia del árbol que da billetes de usar el sentido común. Es algo imposible y sin embargo, siempre habrá quien se lo crea, por ignorancia, inocencia o bien por codicia (que es capaz de ponernos una gran venda en los ojoso hacernos ver cosas realmente increíbles).
Y lo mismo pasa con muchos otros engaños, en los que muchas personas siguen ‘cayendo’. A veces el engaño es bien sutil y bastante creíble. Otras, como en esta historia, llegan a ser situaciones realmente ridículas.
«A veces el engaño es tan sutil, que consigue que todos lo crean sin sospechas.»
Cómo evitar estos engaños: La única manera de no caer ‘en estas trampas’ es desconfiando y buscando cualquier indicio de mentira ante la primera sospecha. Sí, debemos confiar en los demás, pero dependiendo de la situación, debemos desconfiar y preguntarnos ¿no será una mentira? Con ello, evitaremos caer en engaños de este tipo. Ten en cuenta que a veces será difícil, porque a menudo las mentiras se disfrazan de verdad y es más difícil detectarlas.

