Simplemente anda.

por chamlaty

Antes de iniciar cualquier camino nuevo es siempre conveniente detenerse a reflexionar, aunque sea unos minutos, para decidir dónde queremos llegar y qué dirección van a tomar nuestros pasos.

Es importante tener objetivos y por supuesto, diseñar un plan de acción, una estrategia que nos acerque a ellos. Sin embargo, el punto determinante que separa el éxito del fracaso, es siempre el momento en el que nos ponemos en acción.

El primer paso es siempre el más importante, no sólo porque marca la dirección que van a tomar nuestros pasos, sino también porque implica que nuestro proyecto está en marcha, que está vivo. Es el momento en que nuestras ideas, nuestros pensamientos y nuestras expectativas abandonan el nido de nuestra mente y alzan el vuelo concretándose en hechos, en acciones, en conductas.

Es importante plantear los proyectos sobre el papel, pero al final, lo único que queda son las acciones que llevamos a cabo para conseguirlos. Desgraciadamente, demasiados sueños han quedado atrapados entre las páginas de un cuaderno, porque no reunimos el coraje suficiente para intentarlo. Las ideas orientan, pero los hechos definen.

Es indispensable creer en nuestras posibilidades, mantener una actitud positiva e, incluso desear que la suerte esté de nuestro lado, pero siempre sin olvidar lo de “a Dios rogando y con el mazo dando”. No por mucho desear algo va a convertirse en realidad.

La filosofía apropiada en estos casos es, como decía Picasso, “que cuando llegue la inspiración, me encuentre trabajando”.

Un breve cuento como ejemplo…

El pequeño ciempiés sintió que debía lanzarse a caminar, y preguntó inquieto a su madre:

-Para andar, ¿qué pies debo mover primero: los pares o los impares, los de la derecha o los de la izquierda, los de delante o los de detrás? ¿O los del centro? ¿Y cómo? ¿Y por qué?

-Cuando quieras andar, hijo mío -le respondió la madre- deja de cavilar y… anda.

 

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