Nuestra mente tramposa.

por chamlaty

Debemos reconocer que generalmente estamos absortos en nuestra memoria, nuestro cerebro es un órgano excepcional  ya sea  para bien o para mal, guía nuestra vida, dependiendo de lo que hubiéremos registrado  en momentos pasados,  es un hecho  cada persona recuerda  un mismo suceso  de distintas formas acorde a su propia percepción, lo que para uno es bueno, para otro es malo o hasta irrelevante.

Sin embargo, la mente es una tramposa, ninguno de nuestros  pensamientos recurrentes son   una  verdad, en el sentido de que no existen aquí y ahora, han dejado de existir.  Ya no somos  los mismos que éramos, ni las personas que recordamos son las mismas, pues todos vamos evolucionando, ni por supuesto los lugares son los mismos, en esos momentos en los que vemos la realidad y la comparamos con nuestro recuerdo, nuestra mente muchas veces nos engaña, en ocasiones aferrándonos al pasado.

 Hemos de aceptar que el cerebro hace su función, crear o destruir  pensamientos todo el día, basándose en nuestra memoria y las emociones asociadas a nuestros recuerdos, y de ahí surgimos cada uno nosotros.

Interesante señalar que  “los sueños, sueños son”, de que los pensamientos son el resultado biológico de un órgano de nuestro cuerpo (así como el corazón bombea sangre, o el intestino transforma el aire en pedos), e intentar no vivir en esos pensamientos, sin miedo, muchas veces sufrimos más por lo que pensamos, creamos o ideamos en nuestro cerebro que por lo que sucede realmente a nuestro alrededor.

La mayoría consideramos que  que sin nuestros recuerdos no somos nadie. No hay que preocuparse, el sub consciente ya ha asimilado la información, y la memoria siempre estará ahí, en la recámara, lista para ser utilizada cuando la necesitemos. No es sano escuchar nuestras cavilaciones todo el día, sobre todo porque si vivimos en nuestras mentes, como el cerebro está tan desarrollado, a veces crea nuevos pensamientos, mezclando pasado y futuro, es decir creando escenarios irreales, y en ocasiones, recuerdos ficticios.

Lo único realmente que podemos hacer para vivir una vida real es vivir el momento presente, aquí y ahora, no perder detalle de lo que nos rodea, recordar el proceso de un buen respiro, saborear lo que comemos, sentir lo que tocamos, escuchar nuestro entorno, oler las flores, iluminar nuestras pupilas con las bellezas naturales alrededor, trabajar con alegría, si nos concentramos en el instante, hasta la tarea más tediosa se convierte en vida, y si no nos gusta lo que hacemos ¡cambiemos!   no esperar que alguien más lo haga por nosotros, nadie más puede meterse en nuestros cerebros,  por favor no le metas ideas descabelladas de negatividad o destrucción de las cuales tristemente son las que más de difunden,  así que disfrutemos lo que tenemos de real, este único momento, este instante.

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