El labrador y la Fortuna.

por chamlaty

Trabajaba un labrador la tierra con su pala cuando de pronto se topó con algo duro enterrado en la arena.

– ¡Una caja!- exclamó extrañado.

Cuál fue su sorpresa al abrirla y encontrarse con un buen montón de monedas. Agradecido, desde ese día, acudía al mismo lugar en donde encontró la caja y dejaba un regalo a la Tierra, pensando que era ella quien le había concedido aquel hallazgo.

Pero un día se le apareció la Fortuna y le dijo enfadada:

– Oye, ¿por qué ofreces presentes a la Tierra cuando fui yo quien colocó en tu camino las monedas? Cuando te falte algo y estés en algún apuro, seguro que echas la culpa a la Fortuna.

Moraleja: «Comprueba bien quién te otorgó un beneficio antes de agradecérselo a quien no lo hizo»

(‘El labrador y la Fortuna’ – Esopo)

 

Sobre la justicia y la injusticia. Desde luego, no hay nada más injusto que un gesto de gratitud a la persona equivocada. Es lógico que aquel que consiguió un beneficio a la persona agradecida, se sienta ofendida si ve que el ‘premio’ de la gratitud lo recibe otro. Tengamos cuidado en cerciorarnos bien de a quién debemos agradecer un gesto para no caer en una ofensa.

La gratitud, un valor que debemos mimar. Lo que hizo bien nuestro protagonista, sin duda, es mostrar gratitud. Cualquier otro hubiera agarrado la caja con monedas y ya está, sin más. Pero él, sin embargo, acudía a diario a ofrecer un presente en señal de agradecimiento a quien pensaba que le había ayudado. Su equivocación fue sin ninguna mala intención, ya que él pensaba que había sido la Tierra quien le había ayudado, aunque también es cierto que no se paró a pensar demasiado en quién podía ser su benefactor. Y ahí es donde cometió el error.

Los celos provocados por una ‘injusticia’. ¿No te ha pasado a veces que sientes celos por culpa de un gesto como el del protagonista de esta historia? Es lo que le pasó a la Fortuna, que sentía un enfado entremezclado con celos al comprobar que otro se llevaba el agradecimiento por algo que había hecho ella. Y es que cuando vemos que recompensan a otra persona por algo que hicimos nosotros, es normal que sintamos arder la ira dentro de nosotros al sentir que nos ‘castigan’ de forma injusta y también es normal sentir ciertos celos hacia aquel que se lleva el agradecimiento.

«Agradecer algo de forma equivocada a quien no lo merece, causa frustración en aquel que merecía ese gesto, ya que al fin y al cabo es ejemplo de injusticia»

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