Los cargadores del mundo y el trabajo del hombre.

por chamlaty

Cuentan nuestros antepasados que hace mucho, mucho tiempo, después de crearse el mundo, los dioses nombraron a cuatro personas para que sostuvieran el mundo. Sin embargo, éste pesaba mucho, y los cargadores del mundo se cansaban.

Se les ocurrió entonces a los dioses nombrar a cuatro personas más para que se turnaran y pudieran sostener el mundo cuando las otras cuatro personas se cansaran. De esta forma, justo en el momento en el que el planeta tiene que pasar de unas manos a otras, es cuando se nota el temblor de la tierra, como si fuera un terremoto.

Cuentan también los más ancianos cómo fue que hombres y mujeres empezaron a trabajar. Y es que resulta que antes, tanto los azadones de los hombres como las cacerolas de las mujeres, trabajaban solos. Pero tanto unos como otros, lo ocultaban, porque no querían que se supiera que no trabajaban tanto como decían.

Sin embargo, un día, las mujeres se dieron cuenta de que los hombres se iban al campo con un petete.

– ¿Para qué lo querrán?- se preguntaron.

Y decidieron seguirlos para ver qué sucedía. Al llegar, vieron que los hombres sacaban los picos, las palas y los azadones, y ellos solos comenzaban a trabajar la tierra, mientras los hombres sacaban todo lo que había traído y se tumbaban a descansar.

Pero entonces, las palas y los instrumentos de trabajo se dieron cuenta de que les observaban, y dejaron de trabajar, cayendo al suelo de golpe.

– ¿Qué ha pasado?- se quejaban los hombres.

Y fue cuando se dieron cuenta de que las mujeres les estaban observando.

Enfadados, ya que desde entonces tuvieron que trabajar duro en el campo, fueron un día ellos a observar qué hacían las mujeres. Y se dieron cuenta de que los cacharros cocinaban solos, sin que ellas hicieran nada. Pero los cacharros, al sentir que les observaban, dejaron de trabajar. Las mujeres se dieron cuenta de que habían sido descubiertas. Y desde entonces, también tuvieron que trabajar.

Cuidado con intentar desvelar un misterio, ya que la curiosidad puede estropear el secreto… y podemos perder lo que teníamos.

La curiosidad mató al gato: Es un popular refrán español que nos alerta de los peligros de la curiosidad y el deseo ardiente de desvelar un misterio. Tal vez deban existir secretos, porque descubrirlos puede suponer destruirlos. La magia existe mientras no se desvela. Una vez que sabemos lo que sucede, la magia desaparece y deja de funcionar.

La unión hace la fuerza: En el caso del primer relato, el mensaje es claro y positivo. No solo nos explica un extraño origen de los terremotos, sino que además nos habla de un valor esencial, el de la cooperación y el trabajo en equipo. Sin ese relevo y ese grupo de ocho personas para sostener el mundo, éste no podría existir. Y es que muchas veces los trabajos precisan de la unión de varias personas. Sin ellas, nada sería posible. Para que funcione el trabajo en equipo, eso sí, se necesita coordinación y la máxima exactitud y concentración posibles.

 

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