Las hadas.

por chamlaty

Había una vez una mujer viuda que tenía dos hijas: la más mayor era fea, maleducada, perezosa y arisca, mientras que la hija menor, que se parecía a su padre fallecido, era hermosa, trabajadora y muy bondadosa.

Y aún siendo la hija menor mucho más dulce, la madre otorgaba más privilegios a la hija mayor, porque se parecía más a ella.

La hija pequeña se veía obligada a hacer prácticamente todas las tareas de la casa. También iba a por agua a una fuente lejana dos veces al día.

Un día, mientras la muchacha recogía agua de la fuente, vio cerca a una anciana y se acercó a ella:

– ¿Tiene sed?- le preguntó con cariño ofreciéndola un poco de agua.

– Sí, querida, muchas gracias- contestó ella.

Sin embargo, la anciana en realidad era un hada que quería probar su buen corazón. Después de beber, le dijo:

– Tienes un corazón tan bueno que te mereces un don. De tus labios nacerán perlas y piedras preciosas.

La chica llegó algo más tarde a su casa, por haberse parado a hablar con la anciana, así que su madre le regañó. Pero cuando la hija iba a explicar lo que pasó, de su boca comenzaron a salir perlas, flores y piedras preciosas.

La madre, al conocer al fin la razón de aquel prodigio, decidió enviar al mismo lugar a su hija mayor, para que recibiera el mismo don.

– Debes ser amable con la anciana que verás cerca de la fuente- le dijo.

Al día siguiente, la hija partió hacia allá. Pero en lugar de una anciana, la vio a una dama vestida de forma muy elegante.

– Por favor, ¿me puedes dar un poco de agua?- preguntó la dama.

Como no era parecida a la mujer que le había dicho su madre, ella respondió con malas palabras.

– ¿Es que no tienes piernas acaso? ¡Ve tú a buscarla!

Pero la dama era en realidad el mismo hada que se había encontrado su hermana el día anterior y le respondió: 

– Eres maleducada y nada generosa. De tus labios caerán sapos y serpientes.

Al regresar a casa llorando, su madre le preguntó qué había pasado, pero en cuanto su hija mayor abrió la boca, comenzaron a caer de ella sapos y culebras. La madre pensó que su hija menor era responsable de aquella broma de tan mal gusto, y la riñó tanto que ella salió corriendo de la casa.

Ya en la calle, la muchacha se cruzó con el príncipe, el hijo del rey, y al inclinarse para saludar, cayeron dos diamantes de su boca. El príncipe se bajó del carruaje al observar aquello y comenzó a hablar con la joven. Atraído por su belleza y su bondadoso corazón, la invitó a palacio. Allí se enamoraron y se casaron. Fueron felices toda la vida y de su hermana y su madre la joven no se volvió a saber nada.

El corazón bondadoso y generoso a la larga suele obtener una recompensa que el corazón codicioso y arisco no consigue.

Cuento del escritor francés Charles Perrault.

Quien apuesta por el difícil camino de la bondad, obtiene recompensas. No es fácil ser bondadoso en un medio hostil. La protagonista de esta historia de ‘Las hadas’ podría haberse transformado en una persona amargada y rencorosa, ya que era tratada con dureza. Sin embargo, ella escogió el camino más difícil, el de responder a las malas acciones con bondad y humildad. Su corazón fue creciendo en bondad y al final obtuvo una recompensa.

Las recompensas no se buscan… se ganan. La hermana mayor intentó buscar al hada que había concedido un don a su hermana menor, pero los dones no se pueden buscar, sino que son concedidos cuando menos te lo esperas y siempre y cuando los merezcas.

«No es fácil ser bondadoso en un medio hostil. Supone un esfuerzo ‘extra’, pero la recompensa suele ser mayor»

 

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