Un aclamado artesano, de nombre Gongshu, estaba cincelando en su estudio un ave fénix. Solo tenía un esbozo, y la figura no era más que el penacho y las patas, sin plumaje de ningún tipo.
Dos hombres que pasaban por allí se quedaron mirando la escultura. Uno de ellos dijo: Escultura
– Este ave fénix parece un búho… muy favorecido no está, la verdad.
– ¿Un búho, dices?- dijo el otro hombre- ¡Más bien un pelícano! Y tan buen artista dicen todos que es este hombre… ¡Hasta yo lo haría mejor!
Y ambos hombres rompieron en una carcajada. No dudaron en hablar a los demás del ‘escaso talento’ de aquel escultor y la ‘horrible obra’ que estaba creando.
Pero días después, Gongshu presentó su obra al fin terminada, y todos se quedaron ‘con la boca abierta’. Esperaban encontrar una masa deforme o un ave de horrorosa apariencia, y en su lugar, admiraron incrédulos la escultura del fénix más bella que jamás habían visto antes.
Tenía un precioso penacho de plumas de un verde esmeralda tornasolado que brillaba con intensidad con la luz del sol. Sus patas granate refulgían, el pecho era del color del fuego y su cuerpo parecía elaborado a base de esmeraldas.
La obra tenía además un dispositivo mecánico oculto que hacía que las alas se elevaran. La escultura del fénix podía batir las alas y volar por encima de las nubes. Durante tres días, de hecho, todos pudieron ver cómo sobrevolaba los tejados de la ciudad. Los mismos que tanto habían criticado la obra de Gongshu, no hacían ahora más que elogiar su arte.
Moraleja: «No tomes conclusiones ni te dejes llevar por el primer impulso ante un proyecto inacabado»
(‘La escultura del fénix- Liu Zi)
Criticar por criticar. Siempre habrá a quien le guste dar su primera impresión, su primera crítica, aunque no haya entendido ni contemplado la magnitud de una obra. Esas ‘primeras impresiones’ pueden estar muy equivocadas. De hecho, hasta que no conocemos del todo aquello que tanto criticamos, nunca podremos estar seguros de si estamos o no en lo cierto. En este caso, en ‘La escultura del fénix’, la obra del artista fue criticada antes de llegar a la fase más importante.
En realidad las dos personas que tanto criticaron la obra, solo vieron el proyecto, sin los elementos definitivos que embellecían la escultura, y se dejaron llevar por los impulsos de una ‘primera impresión’. Criticar una obra viendo solo una parte de ella, hará que caigamos no solo en un gran error, sino también en una gran injusticia, ya que esa crítica ‘destructiva’ hace mucho daño al artista.
«Criticar algo teniendo solo parte de conocimiento sobre aquello que se critica, hará que caigamos en graves errores»

