Las ranas y el pantano.

por chamlaty


Dos ranas vivían en un pantano y eran felices hasta que el pantano se secó. Entonces decidieron buscar otro lugar donde vivir.

Caminaron durante bastante tiempo y de pronto descubrieron un pozo con bastante agua.

– Ey, amiga- dijo una de las ranas- ¡Bajemos a este pozo! Podemos vivir aquí. ¡Hay bastante agua!

Pero su compañera se quedó algo pensativa y luego respondió:

– ¿Y qué haremos si una vez que vivamos aquí se seca el agua? ¿Cómo podremos salir entonces?

Moraleja: «Antes de actuar piensa muy bien en las consecuencias de tu decisión».

(‘Las ranas y el pantano seco’ – Esopo)

Piensa bien antes de actuar: Cuando nos dejamos llevar por la emoción, podemos cometer grandes errores de los que luego nos arrepintamos. Es lo que hubiera pasado si las dos ranas de ‘Las ranas y el pantano seco’ hubieran hecho caso a la emoción que sintieron al encontrar un pozo lleno de agua. Pero una de ellas, más racional, tuvo la precaución de pensar. A esto le llamamos prudencia.

La prudencia salvadora: La prudencia, que nace del miedo a lo desconocido, es realmente necesaria y a veces, salvadora. Nos previene de peligros y posibles problemas a corto plazo. La rana que pensó en los posibles problemas que podrían encontrar en ese pozo, en realidad salvó la vida de su compañera, mucho más impulsiva. El valor de la prudencia se alía con la inteligencia y con el sentido común, pero también con un sexto sentido que nos ayuda a estar constantemente alerta ante posibles riesgos.

Todos nuestros actos tienen consecuencias: Todas nuestras decisiones tendrán una consecuencia, así que debemos procurar que las consecuencias sean lo mejor posible para nosotros. Habrá cosas que no podremos evitar, lógicamente, pero sí podemos prevenir muchas otras. Por ejemplo, si hace frío, tú puedes prevenir un catarro si sales a la calle abrigado.

Lo mismo sucede con muchas otras cosas que nos obligan a tomar decisiones. Piensa, y seguramente tomarás una decisión más acertada que si te dejas llevar por los impulsos de las engañosas emociones.

«La prudencia, que nace del miedo a lo desconocido, es realmente necesaria y a veces, salvadora»

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