El cuento de la noche.

por chamlaty

Cuenta una antiquísima leyenda, que hace mucho, pero que muchos años, la Tierra estaba unida y solo habitaban en ella los dioses y algunos humanos. No existían animales ni tampoco la noche. Siempre lucía el sol sobre la Tierra.

Los dioses vivían en un palacio en medio de la selva, y los humanos, más allá del Gran Río. Y de entre todos los dioses, el más importante era Gran Serpiente, que vivía en un precioso edificio en donde solo había tres habitaciones: una de ellas para el propio Gran Serpiente, la otra habitación para su hija, y una tercera habitación en donde el dios guardaba todos sus tesoros.

De entre todos los tesoros, el más preciado estaba oculto en una pequeña caja hecha de coco. Era dura y estaba sellada y muy bien protegida. A la hija de Gran Serpiente le encantaba esa caja, y de vez en cuando la abría, con permiso de su padre. Solo ellos dos sabían lo que había dentro.

Los años pasaban y la hija de Gran Serpiente paseaba de vez en cuando más allá del Gran Río. Un día conoció a un humano y se enamoró de él. Sabía que la vida entre los humanos carecía de comodidades, y aún así, decidió casarse con él. Y su padre, Gran Serpiente, estuvo de acuerdo, ya que veía a la pareja muy enamorada.

Los jóvenes se casaron y la hija de Gran Serpiente se fue a vivir con los humanos, al otro lado del Gran Río.

Pero unos meses después, la joven entristeció y dejó de hablar. Su marido, preocupado, le preguntó qué sucedía. Y ella contestó:

– Echo mucho de menos la noche.

– ¿La noche?- preguntó él- ¿Qué es la noche?

– Es oscuridad pero también luz. El cielo se apaga y brillan la luna y las estrellas. Se escuchan sonidos de animales y todo se transforma..

– Pero… si es oscuro, será feo… – dijo su marido.

– No, no lo es. Es muy hermoso. Está encerrada en una cajita que guarda mi padre como el mejor de sus tesoros. A veces nos sentábamos en la habitación, abríamos la caja y dejábamos salir la noche para admirarla…

– Está bien- continuó él- Si es así, ¿por qué no le pides a tu padre la caja prestada?

La chica se quedó pensativa y asintió:

– ¡Sí! Seguro que me la deja unos días.

El marido de la hija de Gran Serpiente envió a sus dos sirvientes más fieles a por la caja.

Cuando llegó al palacio del dios, éste dudó un instante, pero luego dijo:

– Si mi hija confía en vosotros, yo confío en ella… Tomad la caja, pero no la abráis por nada del mundo, porque el mal que podéis hacer es inmenso…

Y con estas palabras enigmáticas, Gran Serpiente les entregó la cajita de coco sellada, y los sirvientes se dieron prisa en llegar hasta su barca para cruzar con la caja el Gran Río. Pero de pronto, en medio del río, comenzaron a escuchar unos extraños sonidos…

– Cri,cri,cri… uuuuuuh…. uuuuh

– ¿Has oído eso?- dijo uno de los mensajeros.

– Sí, lo he oído. ¿Qué es?- contestó su compañero.

– No lo sé. Es muy extraño. Pero viene de la caja…

Y los sonidos se hacían más y más fuertes:

– Cri,cri,cri… uuuuh…uuuuh….

Los sirvientes movieron la caja y los sonidos se hicieron más fuertes aún. Ambos sentían una curiosidad tremenda por averiguar qué había en la caja.

– No puedo más- dijo uno de ellos- Necesito abrir la caja.

– No, espera, recuerda lo que nos dijo Gran Serpiente- dijo el otro sirviente, mucho más prudente que el primero.

– Lo siento, amigo, debo saber qué hay dentro…

Y diciendo esto, rompió el sello que protegía la cerradura de la caja y abrió la tapa. De forma casi inmediata, una nube negra ascendió hasta los cielos, junto con algunos animales nocturnos, como la lechuza. También saltaron los grillos que estaban escuchando. El cielo se oscureció y continuó avanzando hasta que se hizo con la mitad de la Tierra.

La hija de Gran Serpiente se dio cuenta de que el cielo se oscurecía y se llenaba de estrellas, e inmediatamente imaginó lo que había pasado.

– ¡No! ¡Han abierto la caja! ¡Qué horror! Ahora la Tierra se sumirá en el caos…

– ¿Y no podemos hacer nada por arreglarlo?- preguntó con dulzura su marido, al ver que su mujer estaba sumida en un ataque de pánico-. Tú sabes ordenar a las mil maravillas nuestra casa, mucho mejor que yo. Tienes una gran habilidad…

Entonces, su mujer pensó rápido. Fue a por varios ovillos de lana de diferentes colores, y empezó a hilar unos con otros.

– Tú, lana roja, naranja y rosa, serás el alba que anuncie la llegada del día… – Y la muchacha lanzó sus trozos de lana trenzada hacia el cielo-. Y tú, lana marrón, serás el Nhambú (parecido a la perdiz) que mantenga vigilados y en orden a todas las aves nocturnas. Para ello, podrás silbar…. Y tú, lana roja, amarilla y verde, serás el gallo que anuncie el fin de la noche. Cantarás para anunciar a todos el comienzo de la mañana…

Y así, uno a uno, la hija de Gran Serpiente fue creando animales nocturnos y diurnos. Muchos de los humanos se transformaron en animales, como los sirvientes que había desobedecido a Gran Serpiente, que se transformaron en monos… o un pescador que se encontraba en el río, que fue convertido en pato.

Y así fue como desde entonces, existe el día y la noche, y todos los animales diurnos y nocturnos que habitan el planeta.

 

LEYENDA BRASILEÑA.

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