Un día, Esopo le pidió a uno de sus esclavos que fuera a los baños públicos para ver si había mucha gente. El muchacho obedeció y se dirigió hacia los baños, pero se dio cuenta de que en la entrada había una piedra con la que todos tropezaban al intentar entrar en los baños.
Uno a uno, al chocar con la piedra, se daban la vuelta. Pero entonces vio que una de las personas, antes de entrar, de pronto miró al suelo, se agachó y retiró la piedra para no tropezar. La dejó lejos, en una esquina, para que ninguno más se cayera.
El esclavo entró entonces en los baños y echó un vistazo. Al regresar, Esopo le preguntó:
– Y bien, ¿había mucha gente?
Y él contestó:
– Hummm…. No, solo una persona.
Moraleja: «Antes de dar la vuelta ante el primer obstáculo que encuentres, utiliza la inteligencia para seguir adelante»
Muy pocas personas consiguen llegar a un objetivo sin esfuerzo y sin perseverancia. Pero es que además, lo más normal es que encuentren algún problema, algún obstáculo que deban superar. En ese momento tienes dos opciones: darte la vuelta y desistir o pensar cómo seguir adelante. Solo podrás llegar a tu meta si apuestas por la segunda opción.
El uso de la inteligencia para resolver problemas. Dirás que no es tan difícil en este caso agacharse y retirar una piedra para entrar sin tropezar. Pero es solo una metáfora que nos explica por qué tantas veces decidimos desistir de nuestro empeño antes de pensar cómo podemos salvar un obstáculo. Es cuestión de usar la inteligencia y la astucia. En todos los casos en donde se de un problema, es la única posibilidad para seguir adelante.
Piensa en ti… y en los demás. El protagonista de esta fábula corta, además de retirar la piedra para poder pasar a los baños públicos, la dejó en un lugar alejado para que nadie más se tropezara con ella. Es un ejemplo de civismo y solidaridad con los demás.
«No te rindas ante el primer obstáculo. Intenta buscar una solución para seguir adelante»

