Un día, un profesor quiso sorprender a sus alumnos con un juego didáctico que además iba a ser una gran lección. Por eso, cuando llegaron, les dio un globo a cada uno y les pidió que lo inflaran y escribieran en él su nombre con rotulador negro.
Todos los globos eran iguales, tenían el mismo color, pero cada uno tenía un nombre diferente.
Cuando terminaron, el profesor pidió a los niños que lanzaran su globo a cualquier lugar. Todos los globos comenzaron a revolotear por el aula y los niños se divirtieron mucho.
Después, el profesor les dijo:
– Ahora quiero que salgáis de la clase un momento y volváis a entrar. Cada uno tiene que encontrar su globo en el menor tiempo posible.
El profesor y los globos: ¡Qué difícil encontrar el nuestro!
A los niños les pareció un juego muy divertido. Salieron del aula y al volver a entrar, empezaron a correr por todas partes en busca de su globo. Y los globos, no paraban de volar de un lado a otro.
Entre risa y risa, los niños se dieron cuenta de lo difícil que era encontrar su globo, así que al cabo de unos minutos, el maestro dijo:
– Vale, parad un momento… Quiero que cada uno coja un globo cualquiera, lea el nombre y se lo entregue al niño al que pertenezca.
Cada uno de los niños fue cogiendo un globo al azar y llevándolo hasta su dueño. En solo cinco minutos, todos tenían su globo. El profesor, les dijo:
– ¿Os habéis dado cuenta? Cuando buscabais solo vuestro globo, no podíais encontrarlo, pero al ayudar a vuestros compañeros, también recibisteis el vuestro. Lo mismo pasa con la felicidad. Si nos centramos en buscar solo la nuestra, tardaremos mucho en encontrarla. Si ayudamos a otros a encontrarla, encontraremos también la nuestra. Pensar en los demás, nos hace más felices.
Los niños aquel día se fueron a casa con una buena lección aprendida.
El concepto de empatía y cooperación y la felicidad que transmite: Pensar un poco más en el otro, ponernos en su lugar, nos hace tomar conciencia de las necesidades de aquellos que están muy cerca de nosotros. Pero es que además, sintiendo empatía hacia ellos y ayudando a los demás, estaremos sin darnos cuenta, ayudándonos a nosotros. Sí, la empatía también nos aporta beneficios particulares y eso a su vez nos hace más felices.
Qué es la felicidad: Es difícil definirla felicidad, ¿verdad? Más bien podríamos hablar de ‘sentirnos bien con nosotros y con los demás’. Una persona que tiene una base sólida de valores y los respeta, es feliz. Porque entre esos valores se encuentran también los demás. Y sabe que siendo solidario, cooperando o ayudando a otros, se está haciendo un bien particular a sí mismo. Y eso en definitiva le hace sentirse más feliz. Buscando la felicidad de otros, somos felices. Nos sentimos útiles. Y el bien, ya sabes, te devuelve todo lo que ofreces.
«La felicidad consiste en estar bien con uno mismo y con los demás»

